El Instituto de España rinde homenaje a la antigüedad del doctor Pedro Sánchez García, de la Real Academia Nacional de Medicina de España

El Instituto de España ha rendido este año el homenaje a la antigüedad al doctor Pedro Sánchez García, académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina de España y uno de los grandes impulsores de la farmacología española, a la que impulsó a un nivel internacional. El acto, celebrado el 16 de diciembre, fue presidido por Antonio Doadrio, presidente del Instituto de España y de la Real Academia Nacional de Farmacia de España y el mismo tuvo lugar en el salón de actos del Instituto de España por la gran afluencia de compañeros y amigos que quisieron acompañarle, entre ellos los presidentes,  directores de las reales academias que integran el Instituto de España, y el secretario general, Andrés Ollero, quien había sido reelegido ese mismo día por unanimidad para continuar en el cargo otros cuatro años.

La presentación del homenajeado corrió a cargo del también académico de número de la RANME Juan Antonio Rodríguez Montes, quien le definió como una persona “generosa, íntegra y apasionada de la cultura”, a la vez que destacó como uno de los aspectos relevantes del doctor Sánchez García su actividad docente, que resumió en una frase: “Ha enseñado a enseñar”. Su docencia, añadió, “ha sido ejemplo de buen hacer y ha sido y es fuente de inspiración de farmacólogos”.

Julio Verne

En su intervención, el doctor Sánchez García, tras recordar emotivamente a su familia -padres, mujer e hijo- y todo lo que ésta le ha aportado, se refirió a que, en su opinión, el siglo XXI aportará gratas sorpresas que ahora nos parecerían “juliovernescas”, en lo científico y tecnológico, en lo político, económico, social y sanitario entre otros y también en lo “humano”.

Eso sí, destacó que vendrán otras enfermedades, “pero dispondremos de nuevos medicamentos para su prevención o cura, más específicos, eficaces y con menos efectos adversos, que además permitirán mejorar la calidad de vida”.

Junto a ello, aseguró que este siglo será “de la geriatría, no lo olvidemos”, y lo que requieren “los viejos probablemente no sea tanto fármacos como “amor”. No de vergüenza decirlo. Habrá otras formas de vida, de comunicación y transporte y tendremos que acostumbrarnos. Soy optimista y pienso que todo será para bien”, concluyó el homenajeado.

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